Archivo de la categoría: Vecinos Comprometidos

POR UN SERVICIO DE LIMPIEZA DIGNO

Aceras levantadas, bordillos invadidos por rastrojos hasta el punto de poder llegar a ser confundidos con zonas verdes, barrios donde parece que el servicio de limpieza pasa sólo en año bisiesto. Tal vez piensen que estamos exagerando, pero les animamos a que visiten nuestros perfiles de Facebook, Twitter para comprobar las denuncias que los vecinos nos han hecho llegar y podrán constatar que lo que decimos es cierto.

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Hace ya más de 7 años que el Ayuntamiento externalizó el servicio de limpieza y mantenimiento de las calles y edificios municipales con la empresa FCC a través de una UTE bajo la promesa de que con esta medida, se iban a mejorar los servicios en Valdemoro, sin embargo este servicio ha ido a peor a lo largo de estos 7 años, en un proceso que siempre hemos denunciado como irregular y poco beneficioso económicamente para el municipio (detalle del contrato).

Atrás quedan una Huelga de los trabajadores en el año 2012, una injerencia laboral declarada ilegal, de la anterior Concejala de Personal Marialimpieza2 del Carmen Hernando, en la que instaba a la empresa a reclamar a los trabajadores ciertas cantidades con carácter retroactivo en base al convenio firmado, hecho que fue denunciado y ganado por los trabajadores, y lo que es peor, FCC lleva abiertos múltiples expedientes disciplinarios y tiene en curso o ha tenido, múltiples juicios con sus empleados que sin duda están afectando al servicio municipal, incluso, según nuestra información la empresa está empujando a los trabajadores a pactar cantidades muy inferiores a las que en su día fijó el juez tras la resolución favorable a los mismos.

En cuanto al aspecto de nuestro municipio, nos cuesta creer que el contrato firmado con FCC permita a la empresa tomarse tan a la ligera las obligaciones de limpieza y mantenimiento de las calles, por todo ello hay dos acciones inmediatas que habría que poner en marcha:

  • Primero, pedimos al gobierno municipal de C’s, e incluso la corporación municipal, evaluar y decidir, si las condiciones fijadas en dicho contrato, pueden ser consideradas lesivas para Valdemoro, para que en caso afirmativo, se tomen inmediatamente las medidas pertinentes que subsanen y reclamen el perjuicio sufrido con esta gestión.
  • Y segundo, pedimos al Ayuntamiento la publicación en el famoso Portal de la Transparencia, del contrato que regula esta actividad, como ejercicio de transparencia hacia el vecino y que sean los vecinos, quienes saquen sus propias conclusiones, explicando convenientemente qué servicios debemos recibir por nuestros impuestos.

Proyecto TUD

 

Un gobierno de Consenso para Valdemoro

Proyecto tud propone un gobierno de consenso con todos los partidos y todos los vecinos

El interés del vecino siempre ha estado en nuestro corazón y nuestra mente durante toda la legislatura anterior y de forma relevante en este proceso electoral. ¿Qué nos han pedido entonces los vecinos de Valdemoro?, es la pregunta que nos hemos hecho recurrentemente estos días, y a la que creemos finalmente haber encontrado respuesta.

La gran mayoría, y esto es algo que hemos comprobado en las diversas charlas y debates que estamos teniendo internamente y con los vecinos en la calle, están pensando en las opciones tradicionales, aquellas que normalmente la política “de siempre” suele plantear: ¿con qué partido se va a pactar?, ¿con quiénes no se quiere llegar a un acuerdo o con cuáles nunca debemos estar asociados?. Quizás, mirar así las cosas implique no verlas adecuadamente.

Desde Proyecto TUD, hemos dicho en sucesivas ocasiones que no nos interesan los pactos en situaciones de falta de mayoría consistente, ya que éstos son acuerdos que excluyen interesadamente a unos para conseguir a toda costa el poder, firmando así un cheque en blanco que promueva esa exclusión.

Una de las máximas de Proyecto TUD es la búsqueda de soluciones sólidas, coherentes, pero también creativas a los problemas habituales, en las que la integración y no la disgregación sean el empuje básico, donde la responsabilidad, el bien común y no el orgullo político dirijan las acciones que deberían resolver la situación en la que se encuentra nuestra ciudad.

Nuestra respuesta por tanto, es sencilla, los vecinos de Valdemoro nos han pedido que TODOS gobiernen y que ante un resultado tan disperso y poco definido, todos los grupos políticos sin excepción, se incorporen al gobierno del municipio, para que entre todos de forma consensuada saquemos adelante Valdemoro con una fórmula inaudita en la historia política española como la que planteamos: un gobierno de todos para todos. Sin pactos que aíslen a unos prevaleciendo a otros, citando a nuestro amigo Óscar López, “quitándonos la camiseta del partido para ponernos la de Valdemoro”.

Y es esto lo que proponemos, una fórmula en la que el partido más votado, Ciudadanos, sea el que lidere el cambio, y que el resto de los partidos, lideren de forma cohesionada las distintas concejalías (Deporte, Cultura, Educación, Sanidad, etc.) en función de los votos recibidos. De esta forma todos podrán trabajar activamente en lo que los vecinos les han pedido, y todos tendrán la parte de responsabilidad necesaria para poner en marcha los cambios que requiere Valdemoro.

El 11 de febrero de 1990, Nelson Mandela salió de prisión tras 27 años a la sombra y el 17 de junio de 1991 se votaron las leyes que supusieron el fin del Apartheid gracias a su contribución. Sudáfrica vivía una época terrible: crisis económica, necesidad de mejorar el sistema educativo, el sanitario, combatir la corrupción política, etc. El periodista John Carlin estaba destinado allí como corresponsal del ‘The Independent’ y describía incrédulo: “…donde estaban los blancos había jardines, árboles, flores, casas bonitas, buenos coches, piscinas… cruzabas esos 500 metros y veías chabolas, calles sin pavimentar, no había árboles ni flores ni pájaro”. Carlin recuerda que preguntó a Mandela cuál era la fórmula para iniciar el proceso de negociaciones para el fin del Apartheid, y le dijo: Reconciliar las aspiraciones de los negros con los temores de los blancos”.

En Valdemoro debemos reconciliar las aspiraciones de todos los colores políticos con los problemas y necesidades de todos los vecinos de este municipio, gobernando para todos sin distinciones de forma responsable, pero también distinta y solidaria.

Antonio José González

Proyecto TUD

Valdemoreños, llegó la ocasión de exigir soluciones a nuestros problemas

Recientemente, un vecino de Valdemoro nos entregó una carta. Al parecer se inspiró al leer nuestro programa.

Desde aquí nuestro agradecimiento a este vecino que ha preferido no ver su nombre publicado y, a continuación, su texto íntegro:

VALDEMOREÑOS, LLEGÓ LA OCASIÓN DE EXIGIR A NUESTROS EDILES QUE REPAREN LAS MÁS PERENTORIAS NECESIDADES DE VALDEMORO

En primer lugar, la urgente necesidad de que el Hospital Infanta Elena sea totalmente público ya que sus servicios en la actualidad son regidos por una empresa privada.

En segundo término y no menos urgente, anular el copago de las medicinas, además de haber sustraído de la Seguridad Social un gran número de ellas.

Exigir a la Comunidad de Madrid que nos explique con claridad dónde han ido y en qué se han gastado los 100 millones de deuda con la que han dejado al Ayuntamiento de Valdemoro los alcaldes anteriores. No basta con que estén durante unos meses encarcelados, si es por ladrones…, que restituyan todo lo que robaron. Patrimonio de los valdemoreños, ninguno de los tres fueron elegidos en las urnas, sino más bien fichados por la Dama de las Camelias.

Los parquímetros, que solo han servido para enchufar a unas cuantas personas como vigilantes pagando salarios que no tienen para pagarse el gasto de sus zapatillas ¿Dónde y cómo se emplean las recaudaciones diarias?

Las basuras, teniendo que reciclar ¿qué ha sido de los obreros de reciclaje? Porque además de pagar las cuotas más altas de CAM, en Valdemoro nos exigen que reciclemos los vecinos sí o sí. Y esto es un negocio redondo.

El alcantarillado ¿se limpia correctamente? Porque en verano el que no muere de hambre, lo hace por asfixia, tal vez es olor que sale por las embocaduras de las alcantarillas. Olor muy similar el que tiene que soportar todo aquel que viva alrededor de los estanques de los parques, poblados de patos y otras aves.

La poda de árboles ¿no existen profesionales que sepan lo que hacen? Porque esta temporada han hecho una poda que no es de pena, es de vergüenza.

Y por estas y otras muchas facetas, ha surgido el grupo PROYECTO TUD, que con buena voluntad, quiere acabar con tantas marranadas.

Votemos PROYECTO TUD, por un pueblo más honorable y limpio.

Nico explica como debe ser la relación entre VECINO y AYUNTAMIENTO

Ayuntamiento al servicio del vecino

Nico

Antonio Nicolás León

Queremos un Ayuntamiento TUD, donde tenga más protagonismo el personal más implicado con su ciudad y sus vecinos (no el más politizado). Para ello, definiremos entre todos (empleados, sindicatos, oposición) como queremos que sea nuestro Ayuntamiento a largo plazo. Equilibrar las personas a sus puestos y a los servicios los hará más eficientes, con una nueva RPT y un nuevo convenio.
Crearemos la figura del Concejal/Gestor-Vecino, que asegurará la cercanía a los problemas y cuestiones que quieran exponer los valdemoreños. Flexibilizaremos el horario del Ayuntamiento.

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Plan de Acción Municipal

Una aproximación a Proyecto TUD desde la filosofía

Imaginad que miramos a través de una ventana. En este ejercicio cotidiano no nos cuesta nada ver a través del cristal: el árbol frente a nuestra habitación llega nítidamente a nuestros ojos, y podemos apreciar en él sin dificultad alguna cada una de sus hojas, el nido sostenido entre sus ramas o algo tan sutil como la infinita variedad de tonalidades verdes que nos ofrece. Es mucho más difícil, sin embargo, ver algo que está ahí, mucho más cerca de nosotros que el árbol: el cristal de la ventana. Desde luego, podemos apreciarlo, aunque ello supone un esfuerzo por acomodar nuestra pupila a la transparencia del vidrio. Dicho de otra manera, no basta con que esté ahí: tenemos que querer verlo.

La distancia que media entre ver a través de la ventana y ver el cristal es muy semejante (en términos estrictos, es casi análoga) a la existente entre los modos de ver el mundo. Así, dos formas hay de mirar la realidad: viendo lo que ella es (en nuestro ejemplo: notando el cristal) o apreciando en ella lo que debería ser (la naturaleza pura del árbol, sin la humana mediación ventanal). Esta distinción es una ley universal, y por ello ha de cumplirse en esa porción del mundo que es la política. Por supuesto, puede darse el caso de que coincidan ambas perspectivas: hablaríamos entonces del fin de los tiempos en que todo se ha logrado. Pero eso aún nos queda muy lejos.

Dado que hemos de elegir entre estas dos formas de mirar, ¿cuál es preciso escoger? Instintivamente parece preferible mirar la realidad desde lo que debería ser: el corazón, más que el cerebro[1], nos pide buscar el ideal de las cosas para luego poder llevarlas a su perfección por medio de nuestras acciones. Lamentablemente, el lugar de las corazonadas es el campo de las relaciones afectivas y del arte; en política, razonar bien las cosas con el cerebro es el mejor remedio contra la forma de ataque cardíaco que llamamos “frustración”.

Dejad que me explique. Si pensáis en un hombre cualquiera, ¿no sería mejor que tuviese alas? Esto supondría el magnífico beneficio de poder volar libremente por el cielo y no parece arrastrar inconvenientes. ¡Exijamos, pues, a la realidad que los hombres sean alados! Pero la realidad nos dirá: “el punto de partida lo pongo yo”. Esta es la clave de la cuestión. Que nadie piense que este texto es un afán por segar las ilusiones. Todo lo contrario: lo que pretendo con ello es hacer ver que las ilusiones tienen que ser plausibles; un deseo imposible es el camino más corto hacia los abismos más oscuros, los programas incumplidos y la cólera.

Este es el pedestal sobre el que ha de erigirse la estatua del “programa político”. Eso es lo que Proyecto TUD intenta: partir de la actualidad presente, de la realidad local existente –mala, horrible, endeudada; pero realidad- y construir desde ella un mundo mejor. Y sólo el Proyecto TUD está en disposición de hacerlo: es el único partido exclusivamente local, conformado por vecinos de Valdemoro que conocen la situación del municipio porque la padecen: funcionarios, autónomos, estudiantes, parados,   vecinos que buscan un Valdemoro mejor. Es en esta segunda etapa de la reflexión donde tienen cabida las corazonadas, el mágico momento en que se propone lo que debe ser. Los castillos en el aire pueden ser inmensos y hermosos, pero son, por definición, inhabitables; hagamos posible lo posible.

Rodolfo Gutiérrez Simón es en la actualidad estudiante de Doctorado en Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, donde realizó un Máster en Pensamiento Español e Iberoamericano con una calificación de sobresaliente y se licenció en Filosofía. Ha sido Becario de Excelencia de la Comunidad de Madrid, Becario de Colaboración en Departamentos Universitarios del Ministerio de Educación y Becario de la Fundación Valdemoro Siglo XXI. Es miembro del Consejo de Redacción de la Revista de Hispanismo Filosófico como representante de la Universidad Complutense de Madrid, componente activo de grupos de investigación universitaria, autor de artículos en revistas especializadas, de capítulos de libros y de ponencias en distintas universidades españolas. Recientemente ha ganado el IV Certamen María Zambrano de ensayo filosófico en la categoría de Máster y Doctorado.

[1] Nada menos que Miguel de Unamuno era muy partidario de esta forma de pensar: «Hay personas, en efecto, que parecen no pensar más que con el cerebro, o con cualquier otro órgano que sea el específico para pensar; mientras otros piensan con todo el cuerpo y toda el alma, con la sangre, con el tuétano de los huesos, con el corazón, con los pulmones, con el vientre, con la vida. Y las gentes que no piensan más que con el cerebro, dan en definidores; se hacen profesionales del pensamiento», decía en Del sentimiento trágico de la vida. Creedme, amigos, si os digo que es estupendo ser profesional del pensamiento, como lo era el propio Unamuno, que tanto lo critica.

El Espartal y el Arroyo de la Cañada, Valdemoro verde

Hoy en día, cada vez son más las ciudades que apuestan por la sostenibilidad, por crear espacios verdes, parques periféricos, que se integran en las ciudades y permiten a sus habitantes tener contacto con la naturaleza, espacios al aire libre, donde poder hacer deporte, pasear, con zonas de juegos para los niño. Ciudades verdes como por ejemplo Victoria-Gazteiz, premiada como capital verde europea en 2012, en la que integró la biodiversidad urbana en un anillo verde que rodea a la ciudad…

Nos hemos dado cuenta que no podemos vivir dando la espalda a la naturaleza. En unos pocos años hemos destruido parajes naturales, ecosistemas, bosques enteros, y consecuentemente se ha roto el equilibrio que tanto bien nos hace, no solo a nosotros, los humanos, sino a todos los seres vivos de este planeta.

Pero el ser humano, no solo tiene capacidad de destrucción, también tiene la virtud de recapacitar, enmendar los errores y construir.

Cada vez son más los proyectos de restauraciones paisajísticas que se llevan a cabo, por equipos multidisciplinares (biólogos, ingenieros, paisajistas, etc…) y estamos asistiendo a la recuperación casi milagrosa de zonas degradadas, como vertederos, montes deforestados, ríos, marjales costeras.

En Valdemoro contamos con El Espartal, mucha gente lo conoce por el Parque de las “Bolitas”, pero en realidad eso solo es una pequeña parte de las 1143 Ha que tiene esta Finca, con un gran valor paisajístico, ecológico y cultural.

Muchos vecinos de Valdemoro desconocen el gran potencial que posee este parque Natural, solo que hay un bosquete de Eleagnus angustifolia, el árbol del Paraíso, que se ha naturalizado allí, pero en realidad hay mucho más.

¿Sabrán los vecinos que este paraje natural está catalogado como Zona ZEPA (Zona Especial de protección de Aves), LIC (Lugar de importancia comunitaria), y que además está catalogado como BIC (Bien de interés cultural)?

¿Se imaginarían que en él existen comunidades vegetales con especies endémicas, propias de saladares costeros y únicas en la Comunidad de Madrid?

¿O que tenemos especies de aves en peligro de extinción mundial como la avutarda?

Apostaría también a que los vecinos desconocen que un grupo de biólogos de la Universidad Complutense de Madrid, hizo un proyecto sobre nuestro Espartal, en el que se recuperaba el río degradado llamado Arroyo de la Cañada.

Podríamos estar hablando de una restauración ecológica y paisajística, en la que, de tener el parque las Bolitas del Airón, pasaríamos a contar con un espacio natural con un río auténtico, con su vegetación de ribera, con zonas de ocio, miradores, o ¿por qué no?, un Centro de Educación Ambiental.

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Sería estupendo poder pasear junto al río, escuchando el sonido del agua, o leer un libro a la sombra de un olmo, imagínense que nuestros hijos pudieran crecer junto a un espacio verdaderamente natural.

Si esto se pudiera hacer realidad, los valdemoreños recuperaríamos nuestra identidad, nuestros orígenes, y conectaríamos nuestro querido pueblo con la Naturaleza.

Este proyecto no es una teoría, es real, avalado por la Universidad, y es posible y totalmente viable llevarlo a cabo. Proyecto TUD está apostando porque el proyecto se haga realidad, y entre todos podemos conseguirlo…

Y a ti, ¿te gustaría que hubiera un río en Valdemoro? TUDecides 😉

Elena Matute

Sobre ríos y personas. Un proyecto para Valdemoro

Publicamos el artículo que nos ha remitido Vicente García de Paredes, un vecino -biólogo- que junto un grupo de personas comprometidas nos han presentado un proyecto para que Valdemoro pueda contar con un río.

Viable, sostenible y que revitaliza el entorno natural y el medio ambiente de Valdemoro.

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Estas son algunas de las fotografías que hemos realizado en nuestra visita para comprobar sobre el terreno la viabilidad del proyecto

Y aquí el texto de Vicente:

Desde sus orígenes los seres humanos han desarrollado su existencia condicionada principalmente por un recurso, el agua. El agua es necesaria para la supervivencia de todos los seres vivos y por eso la elección de un buen lugar para el asentamiento pasa necesariamente por la disponibilidad de agua para consumo, riego, mantenimiento del ganado, etc. Es por eso que muchos de los asentamientos humanos se encuentran en las proximidades de ríos y arroyos donde los pobladores pueden disponer de sus aguas para el desarrollo de sus actividades, desde las más vitales a las espirituales y donde además se dispone de materiales sedimentados como la arcilla. Debido a este papel básico en el desarrollo de la humanidad los ríos siempre han tenido un fuerte componente cultural. Civilizaciones enteras han surgido ligadas a un único gran río y han desarrollado culturas únicas dependientes de su relación con este. Un buen ejemplo sería el imperio egipcio que se desarrolló en el valle del rio Nilo y dependía totalmente del comportamiento estacional de éste ya que las inundaciones del rio depositaban los ricos limos que transporta en sus orillas donde los agricultores aprovechaban la riqueza de estos para producir los víveres que sustentaron al imperio de los faraones.

Sin embargo, el desarrollo de las sociedades humanas ha venido acompañada de cambios en la relación de los asentamientos humanos y los cursos fluviales pasando a ser de una relación de uso directo a una compleja interrelación condicionada por el crecimiento y las actividades de las poblaciones. Como consecuencia actualmente la inmensa mayoría de los ríos están modificados por la actividad humana. En origen la población utiliza el agua del río extrayéndola directamente, más tarde construye pozos, después modifica el curso de los ríos y transporta las aguas para su utilización en otros territorios, construye estructuras que aprovechan la energía del río para hacer trabajos como en el caso de los molinos o los embalses, y además muchas veces la población utiliza el río como colector de residuos. Estas modificaciones en sus cursos, desde las acequias a los trasvases, de los dragados para la extracción de áridos o la modificación de sus capacidades hidráulicas hasta los vertidos de residuos líquidos y sólidos, producen un impacto en la funcionalidad de los ríos que en algunos casos no logran reparar por si mismos. Para entender el impacto que las actividades humanas provocan sobre un río lo primero es preguntarse ¿cómo funciona un río?. Explorando la respuesta a esta pregunta iremos comprobando que la problemática asociada a las actividades humanas es muy fácil de comprender y en muchos casos de prever.

Y ¿qué es un río?

Un río es un curso de agua superficial que transporta las aguas llovidas en una superficie determinada (a la que llamamos cuenca hidrográfica) hasta el mar o hasta otro río. Estas aguas buscan un camino a través del territorio en favor de la gravedad y en el proceso modifican el paisaje para alcanzar un equilibrio estable entre los caminos que recorre y la cantidad y características de las aguas que transporta. El río modifica el paisaje mediante la creación de estructuras funcionales que sirven de auxilio a su capacidad de transporte de aguas, estas unidades son tres: el cauce, la rivera y la llanura de inundación. Estas se generan como consecuencia de la dinámica fluvial de su cuenca hidrográfica, la cual viene determinada por la frecuencia y características de las avenidas ordinarias (habituales) y extraordinarias.

Cuando la cantidad de agua que se transporta desborda el cauce entonces la rivera se convierte también en canal transportador y permite la disminución de presiones sobre el cauce, cuando la rivera también es insuficiente para el transporte como ocurre en lluvias extraordinarias el agua utiliza también la llanura de inundación como canal liberando tanto a la rivera como al cauce de presiones excesivas. La dinámica fluvial genera riveras y llanuras de inundación capaces de amortiguar las grandes avenidas y mantener un equilibrio morfológico tanto del cauce como de sí mismas. Además, estas unidades accesorias del cauce se relacionan con este de manera más o menos constante y permiten el desarrollo de comunidades biológicas diferentes a las de los entornos no relacionados con el cauce, los bosques de ribera y los humedales son buenos ejemplos de esto y ambos han sido explotados por la humanidad por su abundancia en recursos como agua, alimentos o materiales.

Además el río se relaciona con el agua subterránea directamente a través de la capa de saturación del suelo o nivel freático que es la profundidad a la que encontramos el suelo completamente saturado de agua (empapado). Esta relación supone una mezcla de las aguas superficiales y subterráneas y una migración del agua entre la lámina superficial del río y la capa saturada en contacto con esta y durante estos intercambios el agua sufre modificaciones físicas, químicas y biológicas que son responsables de la gran capacidad depuradora de los ríos.

Aclarado pues, que un río no es simplemente un canal transportador de agua sino más bien una compleja estructura conformada por varias unidades funcionales interrelacionadas entre sí que mantienen un equilibrio dinámico del curso del agua, haremos una aproximación a los problemas que aparecen al no tener en cuenta esta complejidad funcional.

Los secuestros del agua

Cuando la lluvia alcanza el suelo este comienza a infiltrarla, el agua avanza en profundidad y empapa el terreno hasta que se llega al punto de saturación. Este es el punto en el que el suelo ya no es capaz de absorber más agua y es entonces cuando el agua comienza a transportarse por encima del suelo en favor de gravedad hacia las zonas más bajas formando los arroyos temporales. Estos arrastran los materiales de la cuenca hasta los ríos produciendo una carga de solutos en el agua, a esta carga de solutos se la conoce como caudal sólido y es transportado por el agua (caudal líquido). Entre estos dos caudales existe un equilibrio que está condicionado por la velocidad del agua, la pendiente y el tamaño (que está relacionado con la estabilidad) del sustrato del lecho. Un aumento en la pendiente y la velocidad del agua favorecen un desequilibrio que produce la erosión del cauce debido al aumento de energía del caudal líquido. Por el contrario la estabilidad del lecho reduce las posibilidades de que este sea erosionado.

Sobre asfalto u otras superficies impermeables este proceso se reduce a la intercepción del agua por las alcantarillas u otros medios de desagüe que dirigen rápidamente las aguas por colectores hacia zonas bajas para evitar las inundaciones en el medio urbano. Estas aguas son devueltas con frecuencia a los ríos y arroyos aguas abajo de la ciudad y en puntos concretos desequilibrando su dinámica por varias razones, nosotros vamos a comentar dos. Por un lado existe un problema de exceso de energía en el agua que se incorpora al cauce, este exceso viene provocado por la velocidad del agua procedente del alcantarillado ya que este ha sido diseñado para evacuar las aguas lo más rápidamente posible. La consecuencia es una erosión del cauce ya que el agua impacta sobre el sustrato y lo excava de modo similar a como lo hace una manguera a máxima presión sobre el sustrato de una maceta. Por otro lado pero muy en relación con este proceso existe otra característica del agua del alcantarillado que agrava este problema y es su bajo contenido en partículas sólidas procedentes de la cuenca (caudal sólido). Al carecer de sólidos la capacidad del rio para asimilar los del cauce aumenta, igual que cuando disolvemos azúcar en el agua, cuanto más azúcar menor posibilidad de seguir disolviendo más.

Por tanto como consecuencia del transporte del agua de lluvia por las alcantarillas se produce una alteración del cauce al que se reincorporan debido a las diferentes características que tiene del agua que se transportaba en origen ya que: 1-su energía es mayor por el aumento de la velocidad y 2-su caudal sólido es menor y por tanto su capacidad para incorporar nuevos sólidos es mayor.

La modificación de los cauces

Como ya sabemos el río genera riveras y llanuras de inundación de forma natural y estas sirven de soporte al cauce. Por tanto la desaparición de las riveras y llanuras tiene un efecto negativo sobre la funcionalidad del río que modifica su espacio en un intento de autorregularse.

Cuando los seres humanos toman parte del espacio del río como por ejemplo cuando cultivan en sus márgenes, a menudo se estrecha y profundiza el cauce para ganar unos metros de superficie cultivable. El resultado es un encajonamiento del rio y una alteración en su funcionamiento ya que la conexión con la rivera y la llanura se hace más difícil o imposible, lo que produce un aumento de la presión sobre el fondo del río y provoca la excavación de este perdiéndose en muchos casos el lecho que es una zona importante para los invertebrados que son esenciales para el ecosistema fluvial. Además si el espacio es insuficiente para el río, este lo reclamara durante las avenidas y excavará las márgenes o profundizará en el lecho. Esto puede disparar procesos de incisión de cauce cuando el río no puede relacionarse con la rivera. La presión sobre el lecho es muy grande y cada vez será mayor ya que al excavar el fondo cada vez es más estrecho el canal y más fuerte la presión sobre el mismo haciéndolo continuamente más profundo y estrecho. De la mano de la incisión suele venir otro proceso conocido como inestabilidad lateral de las márgenes. Al excavarse la base de las márgenes estas quedan suspendidas en el aire y acaban cayendo al cauce. Esta es la forma que tiene el río de reclamar su espacio.

Una actividad humana que modifica mucho los ríos son los embalses y los diques. Estas estructuras modifican la cantidad de agua que transportan los cauces ya que la embalsan en una sección y reducen mucho el caudal que continua el recorrido por el cauce. Esto produce problemas de encajonamiento ya que el espacio fluvial es excesivo para el nuevo caudal, y problemas de continuidad ya que la estructura de contención impide el paso de la fauna acuática.

El papel de lo vivo

Nuestra cultura nos hace identificar los ríos como fuentes de vida, espacios exuberantes llenos de vegetación y fauna y habitados por todo tipo de sonidos y brillos fascinantes. Nosotros mismos buscamos refugio en su calma, en su frescor, y en el mágico magnetismo del correr del agua. Sin embargo no es solo el río quien mantiene estos espacios, sino que estos espacios mantienen también el río mediante la función estabilizadora de las plantas y la actividad de los animales. En la rivera las plantas estabilizan las márgenes sujetando el sustrato con sus raíces, además mediante la evapotranspiración mantienen la capa freática más alta, de manera que la influencia del agua en superficie es mayor. Además las plantas suponen una barrera frente al agua de escorrentía, sus cuerpos se oponen al paso del agua y reducen la velocidad de esta. También suponen una gran disminución de la influencia del sol, preservando la humedad ambiental junto al río. En muchos casos además son la principal fuente de materia orgánica en ciertos tramos de los ríos, por lo que son vitales para la fauna del rio.

Los animales también tienen funciones importantes sobre el funcionamiento de los ríos. En el lecho del río se produce la conexión entre el agua subterránea y la lámina superficial, esta zona de conexión se conoce como zona hiporréica y es la zona de mayor actividad biológica del cauce. Esto se debe a la continua migración del agua a través de esta zona lo que favorece una disponibilidad mayor de elementos minerales y orgánicos procedentes de las otras zonas que son aprovechados aquí por los microorganismos que a su vez son fuente de alimento para los invertebrados. Como resultado de la intensa actividad biológica de la zona hiporréica los ríos adquieren una gran capacidad de asimilación de elementos lo que se traduce en la depuración del agua. Además estos invertebrados son fuente de alimento para los peces que tan valiosos han sido siempre para los seres humanos. Muchos de estos invertebrados construyen nidos o estructuras de defensa incorporando materiales del lecho mediante la segregación de sustancias adherentes con lo que además contribuyen en cierta medida a la estabilidad del fondo.

Se puede afirmar además que hoy el factor humano juega un papel decisivo en la dinámica fluvial mediante las afecciones a los cauces, riveras, o llanuras de inundación. En su mano está moderar su impacto sobre los ríos y esto solo puede hacerlo mediante una valoración objetiva de lo que le aportan. Así por ejemplo un pueblo no afectará negativamente a su frezadero de truchas si valora lo que obtiene de el. Lo mismo ocurre con los humedales habitados por especies emblemáticas o con los espectaculares paisajes modelados por los ríos ante los cuales el hombre se maravilla e inevitablemente siente la espiritualidad y la certeza de formar parte de un universo que no se limita a su propia existencia. Es esta forma de entender lo que nos rodea, la comprensión de los procesos que modelan nuestro mundo, lo que nos permitirá integrar perfectamente nuestra actividad vital en el complejo engranaje de lo que nos rodea.

Vicente García de Paredes Antón